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Pasear sin correa: así lograrás la llamada segura de tu perro

Un requisito importante para disfrutar de un paseo tranquilo es que tu amigo peludo acuda cuando le llames. Sin embargo, a menudo la realidad es otra: la llamada del humano es ignorada. Sin embargo, en la mayoría de casos no es porque el perro sea desobediente, sino porque no ha tenido la oportunidad de aprender lo que se pretende transmitir con ello.

 

¿De qué forma puede aprender el perro?

En primer lugar, hay que tener claro que el perro no habla nuestro idioma. Es imposible que comprenda lo que quieres decir con “ven” o con cualquier otra palabra sin haberle entrando antes. El can solo aprenderá el significado de una palabra o de un silbato para perros después de escuchar la palabra o el pitido muchas veces mientras pasea contigo. Solo así establecerá la relación entre señal y comportamiento en su cerebro. Es entonces cuando tu palabra o el pitido provocan casi automáticamente su acudida inmediata, y todo esto sin tener que llamarle antes por su nombre.

Asimismo, debe merecerle la pena acudir. Por eso cada vez que acuda debe recibir una recompensa.

 

Lo necesario

Lo comprobarás por ti mismo: ¡con un pequeño “equipamiento” tú también lograrás la llamada en tu perro! Esto incluye:

– Una palabra inconfundible o un determinado pitido que el perro solo escuche cuando le llames. Se desaconseja utilizar “ven”, así como tampoco el nombre del perro, pues ambas se suelen utilizar en muchas otras situaciones. Lo más apropiado es, por ejemplo, “aquí”.

– Una recompensa que signifique mucho para tu amigo peludo. Preferiblemente bocados deliciosos que se puedan proporcionar en el momento adecuado y en la posición correcta.

– Un entorno libre de distracciones, bastando en un principio la vivienda.

– Un entrenamiento metódico y sistemático durante semanas.

 

Cómo lograrlo

El objetivo es que el perro acuda siempre a ti de inmediato y rápidamente. Por eso es importante para el aprendizaje que desde el principio se centre en ti antes de llamarle. Practícalo un par de veces al día. Para ello, pídele a alguien que le sujete. Aléjate unos metros con la recompensa y, después, gírate hacia el perro. Ponte de cuclillas si el perro es pequeño o joven. El can querrá ir hacia ti, es entonces cuando se le dejará suelto. En ese momento di, por ejemplo, un prolongado “aquííííí” y mantén ambas manos con el premio en medio cerca de tu cuerpo. De esta forma el perro se colocará directamente ante ti.  Entonces deja que coma de una mano y sujétale al mismo tiempo con la otra por el collar. Ponle entonces la correa durante un momento.

 

Cómo continuar

Tras aproximadamente una semana, llámale dentro de casa, en el jardín (o, de modo alternativo, en la calle) un par de veces al día, pero ahora sin que nadie le sujete. Sin embargo, no le despiertes mientras duerme ni tampoco cuando está intensamente ocupado con algo. Alternativamente puedes hacerlo en la calle sin que haya ningún tipo de distracción. También puedes practicarlo en pareja, para que el perro acuda a uno y otro cada vez. Aumenta la distancia con el perro.

–  Si sale bien, llámale mientras paseáis sin distracciones y sin que se aleje demasiado de ti. También funciona si corres simultáneamente en otra dirección.

– Si el perro sabe “sentarse”, espera a que se siente al llegar a ti. Para ello, los primeros días también le darás un premio adicional. Cuando el perro se siente automáticamente, solo habrá un premio después de sentarse. Es importante que se siente, pues así mantienes al perro “fijo” en un punto. Los ciclistas o corredores, por ejemplo, podrán pasar sin problemas por delante. El can solo podrá levantarse cuando se lo permitas.

– Si el perro acude incluso con distracciones, le darás varios premios deliciosos a la vez. Aumenta la distracción y “la distancia de la llamada” poco a poco.

 

¿Por qué debo atarle después de llamarle?

En la mayoría de casos en el día a día, al perro se le llama cuando no debe ir hacia un lugar o debe alejarse de algo. Por eso debe permanecer sentado largo rato ante usted después de acudir. En cualquier caso, esto funciona cuando, además de sentarse, se le ata. Si lo haces siempre así, tu perro lo verá como algo normal. Dependiendo de la situación, continúa andando con la correa o vuelve a dejarle suelto.

 

¡Casos de especial atención!

Hay un par de “criterios inútiles” que podrían acabar rápidamente con el éxito de tus entrenamientos. Por lo tanto, presta atención a los siguientes puntos:

– No llames al perro con su señal si no estás seguro de que puede hacerlo. Si tu perro no acude de forma directa y rápida a tu llamada, influirá negativamente en la fijación del ejercicio. De modo alternativo, llama su atención con un tono de voz interesante, corriendo en sentido contrario o dando palmas.

– Llámale en el momento correcto. Por ejemplo: si hay un gato en medio de la hierba, llámale a más tardar cuando le haya visto, no cuando esté corriendo tras él.

– Tras la llamada, espera siempre a que llegue hasta ti y se siente. Muchos dueños dejan de prestar atención a este aspecto con el tiempo, de modo que la llamada deja de funcionar cuando realmente es necesaria.

– No regañas nunca a tu perro si acude un poco más tarde, pues relacionará la bronca con acudir a ti. Sin embargo, tampoco debes premiarle.

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