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Acerca de las recompensas

Las recompensas juegan un papel muy importante al tratar a nuestras mascotas. Y es que al perro le gusta repetir aquello que, desde su punto de vista, le aporta ventajas. Así, una ventaja puede ser la recompensa por su comportamiento mostrado previamente. Por un lado, esto facilita enseñarle cosas. Por otro lado, con la misma facilidad se le puede recompensar inconscientemente por cosas que uno no quiere.

 

¿Qué es una recompensa para el perro?

 

Las recompensas son de lo más variado. Además, también son diferentes a nivel individual.

 

Chucherías: esto es lo primero que nos viene a la cabeza, y con razón. Con una chuchería se le recompensa fácilmente en el momento adecuado.  Si, por ejemplo, está entrenando la llamada, su perro se lleva inmediatamente una chuchería en el momento en el que llega a usted.

 

El juguete favorito: sujetar el juguete o jugar un rato con él es una alternativa a las chucherías cuando al perro no le interesa la comida o no lo suficiente.

 

Atención: el afecto con una caricia o una voz amable también es otro tipo de recompensa. Ambos pueden combinarse también con una chuchería.

 

Una sensación desagradable desaparece: usted sale con su perro a pasear, pero este no está demasiado pendiente de usted y se adelanta demasiado. Por eso, usted se esconde. Cuando su mascota se da cuenta, le entra un «temblor nervioso». Es decir, no se siente bien. En el momento en que le encuentra, esa sensación desaparece y se alegra. Esa es su recompensa. De ahí aprende a estar atento durante los paseos.

 

Algo que le gustaría en ese momento: Usted sale a pasear, su mascota va atada. A lo lejos pasea su compañero de juegos y le gustaría acercarse, pero al desatarlo no debe salir corriendo, sino que debe esperar su consentimiento. Usted le hace sentarse a su lado y lo desata. Él le mira. Solo entonces le da el permiso como recompensa por esperar pacientemente y el contacto visual.    

 

¿Cuándo algo es una recompensa para el perro?

 

Por un lado, lo que utilice como recompensa debe ser algo atractivo para su perro, pero si el animal «piensa» sobre ello que «está muy bien, pero no lo necesito realmente», no tendrá efecto. Además, no debe estar disponible constantemente. Si su mascota se lleva chucherías sin ningún motivo, su juguete de recompensas anda tirado por el suelo o si se le consiente, mima o «ñoñea» demasiado, le faltará la motivación para hacer algo para conseguirlo. Si también se le recompensa por cada pequeño ejercicio que ya sabe hacer, la recompensa pierde su valor.

 

Atraer, recompensar, sobornar

 

Atraer: supongamos que su cachorro «ignorante» debe aprender a sentarse. En ese caso, sujeta la chuchería sobre la cabeza del animal para que se siente. Con ella, lo atrae desde el principio a la posición correcta. Si se sienta, se lleva la chuchería.

 

Recompensar:  el perro sabe sentarse. Usted le dice «siéntate». Él se sienta. Solo entonces saca la chuchería de la bolsa.

 

Sobornar: su mascota sabe sentarse, pero no lo hace a su orden, sino que espera. Al mostrarle una chuchería, entonces se sienta. Aquí claramente su perro le ha «educado» a usted.

 

Recompensa equivocada no intencionada

 

¡Esto pasa más rápido de lo que cree! Un escenario típico es estirar de la correa. El perro estira hacia una marca olfativa, usted cede y le acompaña. Así, llegar a la marca olfativa se convierte en la recompensa por estirar. O usted se sienta a comer y su mascota se aburre. Le ladra impaciente. Usted le mira y lo tranquiliza acariciándolo o con la voz. Y así ya ha recompensado el ladrido. Una mirada basta para recompensarle. O incluso un «no» enfadado. En cualquier caso, el perro ha conseguido su objetivo: atraer su atención.

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