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Adiestramiento temprano del cachorro

Cuando se muda un adorable cachorro, muchos propietarios novatos se preguntan cuándo deben empezar con el adiestramiento.  Antes era que durante el primer año no se hacía nada y luego se empezaba a todo gas. Esto hace tiempo que quedó atrás. Y es que cuando el cachorro con 8 o 10 semanas llega a su nuevo hogar, se encuentra en una fase de desarrollo del aprendizaje intensivo (fase de socialización). En esta fase se desarrollan las relaciones con los miembros de dos patas de la familia del cachorro y se forma su imagen del entorno.

 

Así, por un lado, sería una pena dejar que transcurriera ese tiempo sin aprovecharlo. Por otro lado, también sería negativo para el perro, ya que con un año cambian repentinamente muchas cosas que para él antes eran normales.  En la naturaleza, a los cachorros de lobo y de perro salvaje, así como a muchos otros cachorros, se les educa desde el principio para aprender las normas de la vida en común y otras habilidades importantes.

 

¿Qué forma parte del adiestramiento temprano?

Puesto que para cada perro es importante una obediencia básica fiable, el cachorro aprende jugando los primeros ejercicios. Forman parte de esto, p. ej. el sentarse, pero también la señal de llamada. Asimismo, también aprende a concentrarse por la calle en primer lugar en su dueña o dueño para no perder la conexión.

Por supuesto, que no haga sus necesidades en casa también forma parte del programa de obligaciones. Es comprensiblemente una de las cosas más importante para los «padres del cachorro» novatos. Pero los otros ejercicios también merecen especial atención, y es que el que invierta ahora el tiempo y trabajo necesario, se ahorrará luego mucho esfuerzo.

 

Pero hay más cosas que forman parte del adiestramiento temprano. Como por ejemplo, el cachorro debe aprender que no todo gira permanentemente a su alrededor. Tener mucho contacto corporal y jugar a menudo es importante, pero que el cachorro aprenda a estar  tranquilo es de gran relevancia también. Esto se consigue en un canasto cómodo en el que nadie le moleste y pueda así tranquilizarse. Muchos cachorros se tranquilizan solos, otros necesitan una ayuda para desconectar. Especialmente si hay niños en la familia es importante procurar que el perrito tenga la tranquilidad suficiente.

 

Haciendo sus necesidades

En general, el cachorro aprende rápido que el «baño» está fuera. Todavía tiene que «aliviarse» con frecuencia. Por eso, sáquelo a la calle tras despertarse y después de comer. Sáquelo también entremedias de vez en cuando si ya hace tiempo que no ha hecho sus necesidades. Si por la noche, en un radio de movimiento limitado (p. ej. en el canasto), duerme cerca de usted, le dirá cuando necesite «aliviarse» y también podrá sacarlo de noche. Así dejará rápidamente de hacer sus necesidades en casa.  Importante: ¡no le riña nunca si alguna vez se alivia en casa! Relacionará fácilmente la reprimenda con aliviarse y no con dónde.

 

El paseo de unión

Durante los paseos por la calle si es el perro el que está pediente de dónde se encuentra usted, en vez de estar usted pendiente de dónde está el perro, es muy cómodo. Para que el perro lo aprenda, utilice su instinto de seguimiento. Si ya se ha aclimatado en más o menos una semana, llévelo a un terreno desconocido sin distracciones. Esto puede ser un camino, un prado o una parte del jardín. Deje allí al cachorro sin correa en el suelo, atráigalo un poco cuando sea necesario y póngase en marcha.  Le seguirá. Es posible que al principio lo haga torpemente, pero eso cambiará rápidamente. Vaya cambiando de dirección una y otra vez, especialmente y siempre que empiece a adelantársele. Si se queda atrás porque olisquea, acelere el paso o escóndase detrás de un árbol. Continúe una vez haya vuelto.

Al principio bastan 5 minutos, alargue los paseos a medida que vaya creciendo. Lo bueno sería al menos un paseo de unión diario. A poder ser, hágalo solo. Si quiere ir con alguien, entonces háganlo lo más en silencio y unidos posible para permanecer juntos y moverse conjuntamente.

Al final del paseo de unión, coja al cachorro y lléveselo a casa.

 

Acudir a la llamada

Este ejercicio es uno de los más importantes que debe aprender el cachorro, pero requiere de ejercicios planificados a lo largo de varias semanas. Primero, elija una palabra marcada. Un «Aquííí» largo sirve. Lo mejor es que practique con un ayudante. Este sujeta al cachorro hambriento del pecho o del collar. Aléjese rápidamente con una deliciosa chuchería unos dos o tres metros, gírese hacia el perro y agáchese. El cachorro está concentrado en usted y quiere acercársele, pero no puede. Entonces, el ayudante lo suelta, el animal corre hacia usted y, mientras tanto, usted dice claramente «Aquííí». Cuando llegue, sujete al cachorro con una mano del collar mientras que con la otra le ofrece la chuchería para que se la coma. Así, entrenará a la vez el sujetarlo como algo positivo. Es importante, porque cuando más tarde lo llame mientras esté en la calle, también tiene que permanecer a su lado cuando llegue. Cuando se lo haya comido todo, déjelo ir con por ej. un «listo».

Al principio practique solo en casa; luego, en el jardín. La distancia respecto al cachorro se ampliará poco a poco. Luego desaparecerá el ayudante y simplemente llamará al cachorro en casa y en el jardín varias veces al día, pero solo cuando no esté distraído. Luego con algo de distracción y, más tarde, por la calle. Pero ahí todavía sin distracción. Siempre que acuda rápidamente a usted, habrá una recompensa.

 

Si no tiene ningún ayudante, anime al cachorro corriendo lejos de él y con una voz alegre para que venga corriendo hacia usted. Poco antes de que llegue, agáchese y diga su señal de llamada. El resto funciona como se ha comentado más arriba.

 

No utilice su señal de llamada por la calle y en ningún caso cuando esté ocupado con otras cosas antes de que asiente completamente. Si a menudo no funciona es porque el perro está desbordado y no lo aprenderá de manera correcta.

 

Sentarse

Es el ejercicio más sencillo, y a menudo necesitará el «siéntate» más tarde. Verá que lo aprende en un abrir y cerrar de ojos. Sujete una rica chuchería encima de su cabeza y no diga nada. Si salta a buscarla, simplemente cierre la mano y esconda así la chuchería. Pasado poco tiempo, el cachorro se sentará a pensar. En ese momento, désela rápidamente. Tras pocas repeticiones, el cachorro se sentará tan pronto sujete la chuchería sobre su cabeza. Este es el momento perfecto para la palabra. Diga inmediatamente «siéntate» tan pronto se siente. A continuación, dele la chuchería y diga «listo», entonces podrá levantarse. De nuevo tras pocas repeticiones y pasados unos días, sin chucherías en la mano, diga «siéntate». El cachorro se sentará, luego puede darle la chuchería y finalizar el ejercicio.

Con el tiempo, alargue el ejercicio. Cuando diga «siéntate», el cachorro se sentará. Espere un momento, recompénselo y luego acabe el ejercicio.

 

 

Finalizar un ejercicio

Como ya ha leído, debe finalizar cada ejercicio en el que le dé una orden al perro. Por un lado, esto se realiza siempre con la misma palabra, por ejemplo «listo», cuando deje ir al perro. Por otro lado, un ejercicio posterior finaliza el anterior. Cuando el perro p. ej. deba estirarse tras sentarse, estirarse finalizará el sentarse.

Finalizar los ejercicios es importante desde el principio.  Solo así aprenderá el perro a realizar un ejercicio el tiempo suficiente. Un ejemplo: Cuando unos ciclistas pasen cerca de usted y el perro haga que se sienta a su lado y solo cuando hayan pasado los ciclistas, finalice el sentarse. Así no puede pasar nada.

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