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Cómo transmitir seguridad a los perros de las protectoras de animales

Da igual de dónde procedan, si de Rumanía, de Grecia o de Portugal: necesitan nuestra ayuda. Entretanto, los perros de las protectoras de animales llegan desde todos los países de Europa a Alemania buscando aquí un hogar seguro y una familia cariñosa y cuidadosa. A muchos dueños de perros les rompen el corazón las historias tras los perros de protectoras de animales, despertando su instinto protector y la necesidad de mover algo bueno en el mundo y de querer ayudar. Pero a menudo acechan aquí algunas dificultades en la integración y la tenencia de estos perros en nuestro día a día. En este artículo ponemos a su disposición algunos consejos y le aclaramos cómo puede ayudar a su querida mascota y transmitirle una mayor seguridad en el día a día.

 

¿Por qué los perros de la protectora de animales necesitan más seguridad y apoyo en el día a día?

A menudo, los perros que proceden de un mal dueño o que han vivido en la calle no confían en las personas o, mejor dicho, han perdido la confianza en ellas por maltratos, abandonos o por haber padecido lesiones y torturas. Sin embargo, para sentirse a gusto en su nueva rutina tras la adopción, los perros necesitan confiar en las personas. Precisamente porque muchos perros de la protectora de animales lo tienen más difícil para sentirse a gusto en entornos nuevos, es imprescindible un vínculo seguro y estable entre humano y perro, así como un compañero de vínculo soberano.

 

Daños por privación debido a la carencia de experiencias

Todo perro en edad de cachorro con entre 4 y 20 semanas de vida se halla en la llamada fase socialmente sensible, en la que todos los estímulos y experiencias recogidos se anclan con especial profundidad para su futura vida. Durante este tiempo se forman generalmente neuronas nuevas que se conectan entre ellas. Debido a la falta de experiencias en este tiempo, como conocer a personas, perros, olores, materiales y entornos nuevos, no pueden generarse nuevas conexiones neuronales, ya que no se envían los impulsos correspondientes al cerebro. Así, la estructura cerebral del animal muestra carencias que le dificultarán en su vida posterior el sentirse a gusto en ambientes complejos y el reaccionar flexiblemente a circunstancias modificadas o enfrentarse por sí mismo a su entorno. Esto a menudo conduce a un comportamiento inseguro, pasando por un estado de ansiedad crónico o incluso una sensación de estrés permanente. En busca de una vía de escape para liberar toda esta tensión acumulada, los perros aprenden rápidamente a ladrar y en parte también a agredir para mantener lejos y a raya a otras personas u otros perros, pero también situaciones desconocidas, lo que puede convertirse en su estrategia mediante el mecanismo de autodefensa del perro.

 

Reducir el nivel de estrés del perro mediante entrenamientos de relajación

Puesto que la mayoría de los perros de protectora generalmente ha padecido al menos algún tipo de daño por privación, es importante que usted como dueño sepa cómo transmitir a su perro la seguridad necesaria que tan urgentemente requiere.

 

En primer lugar, es aconsejable reducir el nivel de estrés del perro, ya que los perros con daños por privación a menudo tienen un nivel de excitación alto, están permanentemente nerviosos y tensos y, a menudo, ellos mismos no son capaces de relajarse. ¡Aquí como dueño puede ayudarlo maravillosamente!

 

La medida más básica debería ser conseguir un refugio seguro al que su perro pueda retirarse en cualquier momento, en el que no se le moleste y donde no se le pueda hablar, ver o tocar. Muchos perros no han tenido nunca un refugio seguro hasta este momento. Por ello, su perro debe aprender que ese es un lugar en el que puede sentirse totalmente seguro. Muchos perros prefieren refugios tipo agujero, como cajas o iglús, ya que les ofrecen más protección y una «superficie de ataque» menor. A otros perros también les gusta esconderse bajo la mesa. El refugio seguro debe ubicarse a poder ser en un rincón tranquilo de la vivienda y no cerca de ventanas, puertas o zonas de entrada en las que su perro se enfrente a aún más estímulos, como peatones que pasan o ruidos en la escalera.

 

Para reducir el nivel de estrés permanente de su perro, ayuda también un buen entrenamiento de relajación. Cuanto más relajado esté su perro, con menos estrés reaccionará a los estímulos y menos tendrá que buscar una vía de escape para liberar toda su tensión. Si su perro se deja tocar, puede trabajar con masajes. Acaricie suavemente el lomo de su perro con la palma de la mano, tomando con cuidado su piel entre el pulgar y el índice, y masajee despacio siguiendo la columna vertebral hasta el coxis. Aquí se hallan muchas terminaciones nerviosas que mediante el masaje provocan un suspiro y una expiración relajados en el perro. Durante el masaje, procure encontrarse usted también en un estado relajado.

Además, puede utilizar como apoyo aceites aromáticos, como el de lavanda, para que usted mismo y su perro se relajen. Para ello, se vierten un par de gotas del aceite en un difusor aromático o en un paño de tela. Si el olor se ofrece siempre junto con un masaje relajante, en algún momento el olor se convertirá en un estímulo que anuncia la sensación de calma, y puede utilizarse de muchas formas como ayuda también para otras situaciones en el día a día.

 

En situaciones agudas, como viajes en coche, quedarse solo o eventos estresantes inminentes, se recomienda el uso de gotas Rescue, una mezcla especial de flores de Bach. Antes del evento en cuestión, se deja que el perro huela algunas gotas en la palma de la mano o directamente en su nariz. Las gotas Rescue contribuyen también a tranquilizar y relajar.

 

Establecer estructuras y rituales fijos en el día a día

Puesto que los perros con carencias de experiencias a menudo tienen dificultades para transferir lo ya aprendido a situaciones nuevas, les cuesta sentirse a gusto en una rutina constantemente cambiante. Aquí puede ayudar a su perro eficazmente integrando estructuras y rituales fijos en el día a día. Así, su perro sabe lo que le espera y experimenta con menos frecuencia sensaciones de desamparo y agobio, lo que a su vez disminuye su nivel de estrés y excitación. En primer lugar, ayuda aquí una rutina diaria fija, especialmente paseos fijos.

 

Los paseos suelen convertirse normalmente en retos, ya que como dueños no ejercemos ninguna influencia sobre los estímulos y los equipos de humano y perro que se acerquen. Tómese aquí su tiempo y descubra el entorno junto a su perro. Observe una hoja, escuche los sonidos a su alrededor. Muestre a su perro que usted también percibe esos estímulos y que no está solo.

 

En caso de equipos de humano y perro que se acerquen durante el paseo, por favor, no muestre falsas ambiciones y saque inmediatamente a su perro de la situación si se siente incómodo o tiene miedo. Si su perro se estresa, se liberan hormonas como el cortisol, la adrenalina y la noradrenalina, que bloquean el aprendizaje en el cerebro del perro. Por ello, tampoco podrá dirigirse a su mascota durante el encuentro con otros perros. Le transmite más seguridad y confianza al animal si al principio le aparta de ese estímulo. Si el perro se siente más relajado a largo plazo, puede volver a utilizar aquí el entrenamiento.

 

Además, es muy aconsejable procurar éxitos para el vínculo entre humano y perro. Todas aquellas situaciones que el perro consigue dominar le dan la seguridad y la sensación de haber hecho algo bien. Algunas tareas que contribuyen a la autoestima del perro son hacer tretas juntos o el Degility. El Degility es un circuito de movimiento que el perro recorre junto a su dueño a su propio ritmo por diferentes terrenos, sin ningún tipo de carácter competitivo.

 

Transmisión del estado de ánimo: ¿cómo se siente usted mismo?

Finalmente, al transmitir seguridad, también depende mucho de usted y de su actitud como dueño. Y es que solo puede transmitir seguridad a su perro si usted también se siente seguro, pero lo que a menudo sucede es que nosotros los dueños nos enredamos en el horrible pasado de nuestro perro de protectora de animales, acabando con frecuencia en sentimientos de compasión, tristeza y preocupación. Sin embargo, un estado de ánimo negativo no es ninguna solución para su perro. Lo que sí le ayuda, en cambio, es un compañero de vínculo soberano y seguro de sí mismo con un aura fuerte y positiva.

 

Por ello, y no por último también por usted mismo, debe acostumbrarse a trabajar en su actitud y convertir su estado de ánimo en una prioridad. Una opción demostrada científicamente para reducir el nivel de estrés propio, así como aportar más gratitud y atención al día a día, es la meditación. Intente tomarse cinco minutos para usted cada día y concentrarse durante la meditación en todo lo positivo en su vida. En poco tiempo notará un cambio en su actitud.

 

Para tranquilizarse en situaciones agudas y pasar de una actitud insegura a una segura, ayuda la técnica de respiración 4-7-8. En esta técnica de respiración, respira profundamente durante cuatro segundos por la nariz hasta la barriga, contiene siete segundos la respiración y, a continuación, espira ruidosamente durante ocho segundos por la boca. Precisamente en los paseos, esta forma de respiración ha ayudado ya a muchos equipos de humano y perro a mantener la cabeza clara ante otros perros que se acercan. Al contener la respiración, el oxígeno tiene suficiente tiempo para llegar a nuestras células y nos ayuda a pensar más claramente, actuar de forma más segura y soberana y, con ello, a tomar mejores decisiones para nuestro equipo de humano y perro.

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