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El cachorro: aclimatación y socialización

Probablemente no pueda esperar a recoger del criador al nuevo miembro de la familia. Por fin llega el día, ¡la bolita de pelo llega a casa! Aunque el cachorro se encuentre ahora en un entorno totalmente nuevo, la mayoría de los perritos no pierden la calma e investigan con curiosidad el nuevo entorno. Especialmente si el criador lo ha criado en el hogar y le ha permitido el suficiente contacto con personas y estímulos de su entorno.

Un periodo especial

Cuando recoge al cachorro, este se encuentra en una fase de desarrollo importante que da comienzo aproximadamente en la tercera semana de vida y que se alarga hasta el final del cuarto mes: es la fase de socialización, y con ella acaba el periodo de cachorro. En este periodo, el pequeño aprende constantemente. En la naturaleza, sus progenitores salvajes le ayudan por un lado a conocer a los miembros de la manada y a practicar la comunicación y la convivencia. Por otro lado, exploran de forma intensiva su hábitat y se forman así una idea de su mundo. Esto es importante para que puedan sobrevivir.

En los cachorros de perro es exactamente igual: conoce a sus personas de referencia y ciertas normas y se familiariza con su nuevo entorno.  Esto último no es igual en todos los perros. Así, un «perro de familia normal» lleva una vida diferente a, por ejemplo, un perro que generalmente vive en una granja, un perro de caza que sobre todo trabaja en el bosque y en el campo o que acompaña al pastor y al rebaño.

Para que el cachorro se las arregle bien en su entorno, es importante utilizar las siguientes semanas para familiarizarlo poco a poco con él.

Los primeros días

Cuando el cachorro se mude a su nuevo hogar, deje primero que se instale tranquilamente. En los primeros días solo necesita conocer a su nueva familia y su nuevo hogar. Las visitas de amigos y familiares, así como las actividades con el pequeño, tendrán que esperar unos días. Así usted también puede conocer con calma al nuevo y peludo miembro de la familia. ¿Es más bien independiente o se pega a las personas? ¿Explora su nuevo hogar con gran dinamismo o se toma su tiempo y es más bien cauteloso? Cuanto más se familiarice con él, más fácilmente podrá presentarle nuevas impresiones al cachorro sin sobrecargarle demasiado.

En marcha

En cuanto tenga la impresión de que el perrito se ha «instalado», ya estará listo para las novedades. Lo notará porque lo verá tranquilo en su nuevo entorno, come bien y le acompaña. Esto sucederá en más o menos 1 semana.

Socialización con personas

Ha llegado el momento de conocer a nuevas personas. Pero no directamente en forma de multitudes, sino individualmente o en parejas.  Tenga en cuenta la forma de ser del cachorro. Dependiendo de la raza, las experiencias pasadas o faltantes con el criador y también la predisposición individual del cachorro, este puede sentirse entusiasmado por las personas extrañas o más bien desinteresado e incluso cauteloso. Puesto que solo debe relacionar cosas positivas con las personas, es importante que el contacto se produzca de forma tranquila. Es decir, es mejor que la persona se agache y atraiga al cachorro. Si se acerca contento y tambaleante, por supuesto que puede acariciarlo. No debe imponer el contacto a un cachorro desinteresado o cauteloso. A menudo ayuda simplemente esperar y no mirar directamente al cachorro. Cuando la curiosidad gana, a menudo dichos cachorros se acercan por sí solos.

Pero hay un par de cosas que, en general, no hacen bien a los cachorros. Evite que, por ejemplo, los niños corran hacia él de emoción, posiblemente gritando. También resulta incómodo para los perros cuando la gente se agacha sobre ellos y los toca desde arriba.

El contacto que tenga el cachorro con personas fuera de la familia surgirá de su día a día. Procure no sobrecargarlo demasiado. Si, por ejemplo, vienen niños de visita, pueden pasar un tiempo corto y bajo su supervisión con el cachorro, pero no alborotarlo constantemente.

Socialización con el entorno

¿Qué pinta tiene su día a día? El perro de familia «normal» generalmente acompañará a sus dueños, ya sea en paseos, por la ciudad o en un local. Para que todo esto le resulte normal, acostúmbrelo poco a poco a ello. Por ejemplo, súbalo al autobús y vaya con él a la ciudad. Allí, siéntese en la terraza de una cafetería y deje que el entorno surta su efecto en el cachorro.  Luego ya puede volver a casa. Para excursiones así, el cachorro no debe estar cansado, pero tampoco es necesario que rebose de energía. Busque un momento y lugar tranquilos, es decir, no precisamente en hora punta y, a poder ser, una cafetería en una zona peatonal.

También puede salir con la familia a comer pizza.  No se alargará tanto como un menú de cinco platos. Para visitar un local, es mejor que el perrito esté algo cansado para que pueda acostumbrarse más fácilmente a «no hacer nada». Coja una manta, siéntese en una esquina tranquila y ate al pequeño a una pata de la silla o la mesa.

Las salidas con tramos largos a pie siguen siendo tabú, puesto que las articulaciones y los tendones del cachorro todavía no se han desarrollado para secuencias de movimiento unilaterales. Por ello, al inicio bastan unos pocos minutos seguidos. Con cinco a seis meses, puede ir extendiendo gradualmente el tiempo a una media hora.

Socialización con congéneres

Aunque el cachorro pudo practicar el trato con sus semejantes en su «familia perruna», el contacto posterior con sus congéneres sigue siendo importante. Y es que los perros tienen aspectos muy diferentes y no se comportan todos igual. Mediante el contacto específico, el cachorro puede acumular experiencia y practicar la comunicación de perro a perro.

Pero tenga también en cuenta su carácter. Un cachorro reservado o incluso inseguro necesita congéneres solos, tranquilos y amigables. Para un caradura, un compañero adecuado puede ser un congénere seguro de sí mismo, sociable y soberano que frene un poco al cachorro.  ¡No deje que su cachorro alborote a un perro grande! El equilibrio de poderes aquí es muy unilateral, y en el peor de los casos, su cachorro puede salir muy malparado.

¿Le gustaría visitar un grupo de cachorros? Si tiene en cuenta un par de puntos, es una buena idea. Los cachorros deben congeniar en edad y tamaño. Además, no debería haber más de seis cachorros en el grupo. En un grupo de cachorros también debe tenerse en cuenta, por ejemplo, no sobrecargar a un cachorro cauteloso. Para él, un cachorro solo y apacible será el compañero de juego ideal para empezar. Lo importante es que en grupo no solo se juegue, sino que también se incluya la educación temprana en el programa.

El cuento de proteger a los cachorros

Muchos suponen todavía que los perros siempre son amigables con otros congéneres de hasta seis meses de edad.  No siempre es así. En la naturaleza, los parientes salvajes de nuestros perros se ocupan intensivamente de la nueva generación. Pero los cachorros de fuera de la manada no lo tienen tan sencillo…

Cómo un perro adulto trate a un cachorro extraño dependerá tanto de su carácter individual como de sus experiencias. Por ello, hay tanto perros a los que les encantan los cachorros, como otros que no saben qué hacer con ellos o que incluso no los soportan.

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