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Consejos para un encuentro relajado entre perros

¿Conoce esa sensación de palpitaciones, un nudo en la garganta y manos sudorosas cuando distingue en la distancia otro equipo de humano y perro? ¿Se pregunta cómo puede pasar de largo a ambos sin jaleos al otro extremo de la correa? Entonces tenemos tres consejos para usted que harán que los futuros encuentros entre perros transcurran relajadamente.

 

Muchos propietarios de perros, incluidos nosotros, hemos vivido encuentros desagradables entre perros con otros equipos de humano y perro. Hubo un tiempo en el que realmente evitábamos a cualquier equipo de humano y perro, no solo por falta de ganas de confrontaciones y los comentarios de los otros propietarios, sino también porque el comportamiento de nuestro propio perro era imposible, empezando por estirar de la correa hasta ladridos desbocados y la imposibilidad de controlar al animal.

 

Por culpa de las malas experiencias que ha vivido en varios encuentros desagradables con perros, su propia actitud insegura y su desorientación se transmiten al perro. Este reacciona con ladridos para compensar el estrés y estira de la correa hacia el otro equipo de humano y perro para escapar de la situación utilizando una estrategia de huida como medida de gestión del estrés. Ahora que ya conoce el motivo del comportamiento de su perro, puede empezar con el entrenamiento.

 

Alégrese cuando vea a otro equipo de humano y perro

En este entrenamiento es importante que primero trabaje en usted y que cambie su actitud y su modo de pensar, no debe desprender inseguridad como propietario. ¡Vea cada encuentro con perros como una ocasión de practicar con su perro y de seguir creciendo como un equipo unido!

 

A continuación, le detallamos nuestros tres mejores consejos para dominar relajadamente los encuentros con perros en el futuro.

 

1. Concéntrese en un punto en un entorno poco estimulante

¿Se ha dado cuenta alguna vez de que su perro estira de la correa todavía más y quiere acercarse al perro con el que se van a cruzar si mira al equipo de humano y perro y se fija en cuán lejos están?

 

Allí donde ponemos nuestra mirada, ponemos también nuestra atención, y con ello se orientan también nuestros perros. Si ponemos nuestra mirada en el otro perro, el equipo de humano y perro con el que nos vamos a cruzar se vuelve todavía más interesante para nuestra mascota. Allí donde dirige su concentración fluye también su energía. No le preste ningún tipo de atención al estímulo que se acerca y reoriéntese, así su perro también notará con el tiempo que tampoco le vale la pena a él orientarse a ese equipo y redirigirá su atención.

 

¿Percibe ya desde lejos al otro equipo de humano y perro? Entonces ha llegado el momento de comenzar con el siguiente ejercicio. Nunca empezamos lo bastante pronto a redirigir nuestra atención. Y es que, ya en la distancia, nuestro perro tiene la oportunidad de orientarse en nosotros, puesto que el estímulo todavía está muy lejos para él. Si, en cambio, ya solo estamos a diez metros del perro que se acerca, apenas conseguirá captar y redirigir la atención de su perro al inicio del ejercicio. Además, debe empezar siempre cuanto antes a reforzar el comportamiento deseado de su perro y no intervenir solo cuando su perro ya ha mostrado un comportamiento no deseado. Si no, deberemos corregir a nuestro perro mucho más, lo que a su vez genera frustración en ambas partes.

 

Mientras camine con su perro, describa un arco alrededor del equipo de humano y perro que se acerca. De este modo le quita tensión a la situación. Ahora, elija un objeto en la distancia. Este puede ser un banco del parque, un árbol, una valla, una mariposa, etc. Dirija toda su concentración a ese objeto encontrado. No mire ni a izquierda ni a derecha, sino únicamente a ese objeto en la distancia. Camine con determinación hacia ese objeto con su perro. Con ello indica a su perro que el otro equipo de humano y perro no le interesa y, al mismo tiempo, le transmite seguridad, ya que se aleja con determinación del otro perro, eliminando el estrés de la situación. Así proporciona orientación a su perro. Además, este sabrá de cara al futuro que usted se ocupará de las situaciones incómodas y que se responsabilizará de él.

Por ende, actúe proactivamente, reaccione cuanto antes y refuerce desde el inicio el comportamiento deseado de su perro.

 

2. Desencadene una sensación positiva, ¡y no olvide respirar!

El primer ejercicio, «ojos que no ven, corazón que no siente», le ayuda a redirigir su atención. Sin embargo, la sensación negativa que ya ha adquirido de encuentros anteriores con perros se mantiene tras el ejercicio. Por eso, nuestro segundo consejo se centra en transformar el sentimiento negativo en uno positivo.

 

Recuerde las últimas vacaciones con su perro. Tal vez caminaba con él descalzo por la playa o vieron la puesta de sol. O quizá estuvieron en la montaña y disfrutaron de unas vistas de ensueño. Mire a su perro y vuelva conscientemente a esa sensación positiva que vivió durante las vacaciones. ¿Nota la energía, la alegría y el agradecimiento que ese recuerdo provoca en usted? Entonces puede utilizar este ejercicio en su siguiente paseo.

 

Mire de lejos al otro equipo de humano y perro que se acerca y, entonces, mire a su perro, inspire profundamente por la nariz, expire por la boca y recuerde esa sensación desencadenante. Mediante su actitud positiva interior, transmite esa sensación también a su perro, que notará su estado de ánimo y se dejará guiar más fácilmente.

Así que alégrese ante cada encuentro con perros. Mire a su perro. Inspire y espire hondo y dispóngase en un sentimiento positivo.

 

3. Dé a su perro una tarea alternativa

Los ejercicios ya mencionados le ayudan como propietario a mantener la calma en situaciones de estrés y a concentrarse en lo esencial. Sin embargo, también es ventajoso comunicarle a nuestro perro qué debe hacer en una situación así. En general, sabemos solo lo que nuestro perro NO debe hacer: «no debe estirar de la correa». Más bien dirija su concentración a aquello que sí deba hacer su perro en un encuentro con otro equipo de humano y perro: «mi perro debe pasar al lado de otro perro relajadamente con la correa holgada y mirándome». Y con eso ya hemos conseguido una tarea alternativa.

 

En un entorno poco estimulante, haga que su perro le mire a su señal. Una vez se establezca el condicionamiento entre la señal y la acción, puede integrar el ejercicio en su paseo diario. Cuando vea de lejos que otro equipo de humano y perro se les acerca, empiece ya a ocuparse de su perro. Trabaje aquí con el comportamiento alternativo. Diga a su perro lo que debe hacer en vez de estirar de la correa. Por ejemplo, podemos utilizar la señal acústica «mírame». Dele a su perro la señal acústica de mirarle. Ocúpese de él. Si muestra el comportamiento adecuado, se le recompensará generosamente. Concéntrese solo en su perro y en el comportamiento alternativo. Olvide el resto de las cosas que le rodeen. Así dirige su concentración solo al ejercicio y al mismo tiempo su perro sabe perfectamente qué debe hacer en ese caso.

 

Por supuesto, los tres ejercicios pueden combinarse perfectamente entre ellos en encuentros con perros durante el paseo. Simplemente pruebe con qué se sienten bien usted y su perro y con qué ejercicio pueden conseguir un paseo relajante y armónico.

 

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